miércoles, 29 de septiembre de 2010
Invierno
Desplazado ya de colores violetas,
Las piernas en las raíces estancadas reviven a cada año,
En la estación del carnaval.
Se derrumba Ann, el hielo,
Si supiese seguir, lo haría, pero no sabe,
(Es niña)
Lo dice con flores marchitas en la mano,
Sus ropas y vidrios se caen (siempre),
Su hojarasca, su vestido de primavera en frío.
Ella Solo jugaba,
A saltar hacia atrás o hacia adelante
Depende el número que le tocaba- le gustan los colores-
Y el cuatro- en francés-.
martes, 13 de julio de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
el descanso
Adormecía inaudito el cadáver enardecido, otoñal.
En el confín del cuarto se oye musitar a los cuervos,
ya despreocupados en estos días de desvarío en el auge.
Osado estas hoy, en las tinieblas de la sercanía,
tus anhelos me ciñen en lo fusco del coito omiso.
Yacer en lo más profundo entre árboles, o en tu boca,
en esta vereda helada.
Despertar en el crepúsculo de la cotidianeidad de tu soledad,
entendiéndolo, o no, lo sentí, escarchada en el vestigio.
compredí el arpegio de la tierra,
en el asfalto te enredé entre mis flores humildes y pequeñas.
Y en la voz se incrustan mis rosales más preciados,
el que inocentemente recubre todo tu ser.
sábado, 15 de mayo de 2010
Agua titubial
Luz sofocante,
en este ojo lubricado de metales.
Piel colapsada de tazas rotas pegadas en la pared,
desequilibrio de malvones contemplantes enredadizos.
Entre estos pájaros fríos,
masjetuosos de seda,
como una película marfilada.
Cámara saciadora de tristezas toraxicas,
fluidición de regodeo húmedo,
Sosiego en un pintor altílocuo, caucásico.
De hebrás alambradas radiales ennegrecidas,
paladar sublime de un choque oxidado, consecuente.
viernes, 14 de mayo de 2010
Tierra en tu mujer
pecadora, estúpida
desde el nacer hasta la argolla acabada.
Violada.
Siempre cortando los ojos con tijeras oxidadas,
luego vienen las vendas sucias.
Tapando las sábanas con arena de mar espumoso.
Incapaz de dormir en la nieve.
En la escollera bajo la luna,
Nuevamente perdida.
martes, 4 de mayo de 2010
Sensaciones nocturnas
Hoy, Annette en el piso
se despeino entre azulejos rojos.
Melancolía absurda,
que aprisionan y sollozan en el viento arenoso.
Sintiéndolo en la carne del alba,
en el rostro repulsivo, dócil, circular.
De caminata se le agotan las
palabritas floreadas que pinta en el aire.
Ya no alcanza,
recolectando hojas invernales,
está tan vacía esta plaza,
como todas en esta época suspirada.
Annette sentada vestida con ternura de niña
recupera el perfume en su destino,
se hunde en el espejo expuesto de luz tenue,
de esos ojos color pájaro.
Se mete en el océano más inesperado,
de cuerpo turco y blancuzco.
En las plazas platónicas
brotan peces y flores que acarician
el pelo, carré, rojiso, de su figura.
viernes, 23 de abril de 2010
Proyección del recuerdo en la nieve
Las lágrimas atardecidas
de los árboles silenciados,
en la fresca, se deslizaron
en el cristal francés.
Sobre las ramas el borde
pintado brillaba, canturreaba, feliz.
Te diste cuenta no es un árbol,
el viento sabe donde rosarme,
corta, a veces.
En las hojas escritas,
papá soñaba siempre
bajo la nieve blanca,
decía tener frío,
andaba desabrigado, descalzo.
las bufandas sostenidas se apolillaron
en el tiempo.
Tu luz me encandila, fijo,
¿qué enfoca?
el rostro cotidiano,
la escalera en el techo
o el farol en la ventana detrás de mis ojos.
La proyección,
muere en la piel esmaltada.
El cristal se corrompe.
Se hace débil, agua,
al lucir violeta, torpe.
Marcándome fuertemente,
derramando nostalgia,
cerrando los ojos
fuertemente
mi recuerdo helado
se introduce en mis huesos perfumados.
viernes, 2 de abril de 2010
Carta desesperada a un ave
Decime que las manos no se me van a pudrir,
que no se me van a oxidar con vos, por favor, decimelo.
Yo me desnudo ante tu mirada desteñida,
mi cuerpo en tus labios, combinan con tu vómito.
Decime que no voy a terminar matándote con el martillo
escuchando a los Beatles, por favor, contamelo.
Sé que me regalas peces de colores
cuando me ves,
que las lombrices se escapan de tus brazos,
salen de tu piel para recibirme.
Decime que no soy de esas lámparas que coleccionas,
en tu garaje hay muchas ya, por favor decimelo.
Te hundís en mi valle, lluvioso.
Tantas veces te metiste dentro mío, sos parte de esta sangre mugrienta,
asquerosa, irresponsable, mal oliente, miedosa,
sobre toda las cosas.
El miedo, sí, el miedo que me arde,
ya esta en gran parte de mi espalda
como una especie de culebrilla.
Sé que me muero,
¡mátame!, átame, ¡mátame!, ¡mátame! (más rápido).
Mis cristales se acaban,
en la noche, los vistes desperdiciarse,
escaparse, el dolor los aguanta, por favor decime.
Me quemo, me incendio cada vez más.
Las hormigas estallan por vos
sos su reina,
por favor decimelo.
No salvas, pero curas como el agua de mar,
como el agua bendita mezclada con aceite.
Me quemo, me sangra, ayúdame, hay rojo por todas las paredes.
Ya estoy blanca, en tu casa, acostada.
Ni dormida en el silencio, haciéndote caricias me lo decís.
Describime, describime, (la entrepierna).
recordame, ¡recordame!.
Cogiendo, ¡cogiendo! (transparente).
Más arriba, como ahora, en el sol,
tocando las nubes y el pasto mojado, verde.
Acariciando el agua más tibia, entre estas sábanas,
el río corre lento, húmedo, cálido.
Mi cuerpo tirado sobre el piso, quieto, inquieto.
Desapareces, otra vez, otra noche violada,
sobre mi clavícula.
Como toda madrugada,
guárdame en el freezer.
El silencio homicida
Del cadáver más puro
De las palabras que nunca dijo,
Se durmió en el silencio homicida,
Cayendo el sol desnudo,
se conmueve por la primavera.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Amanecer en Casandra
entusiasta,un poco pícaro.
La llamada oculta detrás de tu risa
la mas abierta de todas,
con dientes perlados y lengua asfixiante.
Te encuentro aniñada,
como siempre coagulada
en el tetrahidrocannabinol.
Ay Casandra cantando y saltando
como niña, agudizando horrendamente
el tacto, la desinihibición efectuada.
En el mismo y miserable estado
Annette, dibuja, pinta.toca!,
suave como las nubes de la tarde
tímida y calenturienta.
Lograste el océano mas profundo
te ahogaste en él, placentera,
azul y rojo, tenso, contenido,
hasta llegar al violeta penetrante.
De Casandra y Annette ningún recuerdo,
claramente,
los efectos esfumados
entre las flores amarillas incendiadas del amanecer.
La tarde inesperada
Flujos muertos ajenos,
labios de tierra, colchones sucios.
Jaula de pàjaros hambrientos
de lujuria, triste reja,
un color.
Abuela y Nejo cortan plumas
con navajas en sus gargantas.
El viento, la luz tenue,
hasta el càrtel del barrio y la mamá del tortu
se metían en tus ojos de miel café un poco desteñidos.
El pigmento imperfecto, hermoso,
inerte.
Tu boca camino interminable,
laberinto de mariposas moribundas.
El deseo.
La tarde,
cuantas veces me mentistes.
Todo se une a un piso deshojado, exquisito.
El suicida en mis sueños.