Viernes de vientos cálidos,
entusiasta,un poco pícaro.
La llamada oculta detrás de tu risa
la mas abierta de todas,
con dientes perlados y lengua asfixiante.
Te encuentro aniñada,
como siempre coagulada
en el tetrahidrocannabinol.
Ay Casandra cantando y saltando
como niña, agudizando horrendamente
el tacto, la desinihibición efectuada.
En el mismo y miserable estado
Annette, dibuja, pinta.toca!,
suave como las nubes de la tarde
tímida y calenturienta.
Lograste el océano mas profundo
te ahogaste en él, placentera,
azul y rojo, tenso, contenido,
hasta llegar al violeta penetrante.
De Casandra y Annette ningún recuerdo,
claramente,
los efectos esfumados
entre las flores amarillas incendiadas del amanecer.
miércoles, 31 de marzo de 2010
La tarde inesperada
Flujos muertos ajenos,
labios de tierra, colchones sucios.
Jaula de pàjaros hambrientos
de lujuria, triste reja,
un color.
Abuela y Nejo cortan plumas
con navajas en sus gargantas.
El viento, la luz tenue,
hasta el càrtel del barrio y la mamá del tortu
se metían en tus ojos de miel café un poco desteñidos.
El pigmento imperfecto, hermoso,
inerte.
Tu boca camino interminable,
laberinto de mariposas moribundas.
El deseo.
La tarde,
cuantas veces me mentistes.
Todo se une a un piso deshojado, exquisito.
El suicida en mis sueños.
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