La tarde inesperada
Flujos muertos ajenos,
labios de tierra, colchones sucios.
Jaula de pàjaros hambrientos
de lujuria, triste reja,
un color.
Abuela y Nejo cortan plumas
con navajas en sus gargantas.
El viento, la luz tenue,
hasta el càrtel del barrio y la mamá del tortu
se metían en tus ojos de miel café un poco desteñidos.
El pigmento imperfecto, hermoso,
inerte.
Tu boca camino interminable,
laberinto de mariposas moribundas.
El deseo.
La tarde,
cuantas veces me mentistes.
Todo se une a un piso deshojado, exquisito.
El suicida en mis sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario