viernes, 2 de abril de 2010

El silencio homicida

La presencia tan ausente, tan viva.
Del cadáver más puro
de la mirada inocente, de los ojos
inseguros, hiriente.

De las palabras que nunca dijo,
ese fue el dolor más profundo, más vació.
tan alejado de las manos anacaradas.

Se durmió en el silencio homicida,
sobre el campo más delicioso de girasoles.

Cayendo el sol desnudo,
tu cuerpo solo destruyéndose.

Culpable del cuchillo que llevaba sobre la miel.
infelizmente, inmerso, en la realidad,
de pájaros descuartizados.

En la madrugada, asustado,
se conmueve por la primavera.

La tierra siempre esta fría.

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