martes, 28 de agosto de 2012

Encuentros

Somos texto, uniones de signos enlazados, conceptos.
Entre cuatro paredes, solo nosotros en el coito.
Y susurra sangre, susurra felizmente blanco.

Hay algo en nuestros cuerpos que nos llaman a lo ilícito de la moral.
No digas que no me acaricias y respondes con olvido.
Te conozco. No te voy a lastimar.

No soy una más. Te calmo, somos opuestos así te relajo.
Y estas desprevenido indefenso ante mis flores, ante el cauce.
Te endulzo con mis manos y labios.
No respondas. Me vas a mentir para no herirme.

Hay algo más fuerte que las posesiones.
El aroma que nos atrae más alla de todo mal,
de todo prejuicio circunstancial.

En alba me ves dormir, pero te perdés debajo de la almohada.
Miras afuera, y te vas. cruzas la ventana sin saber que te cortas.

Me despierto exaltada, salgo corriendo y lloro,
te cubro con hilos de seda.

Así es la tarde en tu casa, una pintura en estado puro.
En el cual el sentimiento se agudiza.
Ese segundo de dulzor y luz que eterniza toda la vida.





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