miércoles, 19 de septiembre de 2012

Fin

La brisa de la mañana golpea fuerte desde mi cintura hasta los pies.
Escondiéndome en noche, en labios ajenos, en baile para no sentirte.
De polleras en el frío.

Escapo entre trenes, pero subo la mirada y a lo lejos estás vos.
Mirándome con un dolor incontenible, nostálgico.

Derrumbas mi cuerpo, tu sangrar me llega hasta la garganta.
Ante todo sos mi complemento
y te cuido como un cristal en una caja bajo siete llaves.

Que ardor horrible para presenciar embriagada en gris.

En el anden me miras con asco,
las paredes están llenas de oxido, mi cuerpo es oxido.

Me despego ante la verdad de hoy.
Ya no tengo miedo del reloj. No hay que marcar más para llamar.

Fue no respirar, quedarme sin aliento ante el oscuro.
Taparme en espuma de a-mar.

El fin, quedara abajo impregnado en celeste del verano.

Mi sed cubierta en vos, reposa en mi alma de pájaro materno.


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