Y las luces caen dilapidando mi sed,
el calor interno y externo llega hasta mis manos,
y el error de la película cortada, de la vida noctambula.
Mirar las caras, sacar mascaras, poner color
la luna fluye en mi, en mi eco.
Todo tan preparo para la distracción,
para no pensar detrás de las luces, de la música.
Y la voz tan alejada del cuerpo comienza a brillar,
y tu sonrisa se envuelve como un sol.
Los niños gritan saltando, bailando al rededor del coral.
Todo se trasmutaría en tu iris, en tu arma triangula,
que es ahora un fuego centrifugo en la pared.
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