Y la noche acontece a nuestro deseo.
El alba habla risueño en sal.
Ahora ya ebrios y moribundos, lejos de nuestros cuerpos.
Se escucha en un cuarto la canción, que revota en las pieles acaloradas.
Comunión de lo divino!
Y somos los protagonistas, y lo violeta del día nos toma.
La biblioteca parece tomar vida y sonrojarse ante tanta pureza.
La hora es cruel para volver, ya no estamos.
Han saqueados nuestras tumbas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario