Y nuestros cuerpos siempre se alejan, contra las ventanas, contra la noche.
Vos plantas flores en mi ombligo para que crezcan con el sol.
Yo te mino, un poco, porque no me conoces, no hay nada detrás de vos que lastime.
Entre los tragos ya no estamos, tapados por los ruidos, solos lloramos, pero estamos contentos
abrazados en la oscuridad lo de los bares, en las casas.
Todo esto pasa cada tanto cuando salimos de las plantas, cuando nos abrimos al otro lado
de las rosas, en fondo, bien rojo, afuera de nuestros ojos.
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