Me invente una nube, un rostro, un rosedal entero para no hablarte más.
pegue mis parpados al cielo, mi tórax en los días y mi boca en las noches.
Salpique con sangre y sal a los hombres más virtuosos, los libere para que no me vieran.
Para que no hablen de mi nombre, de mis lagrimas o flores.
Solo quede una mancha en forma de óvalo acariciada
tornasolada pintada para el amor joven, para los arboles.
Ya que no puedo más pronunciar tu nombre.
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