domingo, 29 de septiembre de 2013

Es llover, como un niño.

Las piernas tiritaban mojadas, nuestros rostros besaban las paredes
y yo buscaba las flores que cubrían tus labios. Todo era aire.
-¿Te gusta la lluvia?-
-Si- Y tu rostro gesticuló como quise, como estaba planeado en la escena.
Hablamos como conociéndonos desde niños. Compartimos lombrices.
Las gotas salpicaban en las sonrisas y el viento nos cubría por un rato.
Pero era solo eso, lluvia que no me correspondía.
Me contuve para no abrirme el pecho, nuevamente.
-Somos el agua que cae acariciando las noches-. miré el cielo. estaba voraz y agitado.
-Posiblemente azul, nada duele si nos mojamos. Caminemos.
 Descubriste en mis movimientos que no podría besar en la garua, pero
reímos hasta la madrugada donde ya todo era un río que nos tapaba los huecos.


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