En luces de neón alguien le robo el corazón.
Nácar, océano libre sobre el pasto. lo pensó, bebiendo un brebaje oscuro.
De cara angulosa, la niña luna se acerco como bruma de sal.
Suspirando tomó la flor de entre sus piernas y la besó.
Manos de tijera acoplan lo lineal del plano.
Se fundieron en un aire tibio amoroso por el ventilador,
siempre soplándose las nucas.
colaboración: extranjera del sur.
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