Mañana pensaré en el río infecto cubierto por la fluidez ciega de las manos.
Entornando hacia un hamaca depositó su cumulo.
Amo y me llueve, abajo la magia negra colmó la habitación; garua en tus ojos como un páramo en profundidad.
Cautivante el gemido de la madrugada; como el olor a mandarina, el sudor, el sexo y el cítrico dominaron el caudal de energía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario