jueves, 23 de enero de 2014

Los días


Mi voz se suelta con un tinte de nácar, baila y se posa en los parques. La piel caleidoscópica entornada entre los árboles da jirones y nada importa cuando hay nubes en los edificios. Cuando sonrió a los pájaros, todo se transforma en un violeta, una estrella y un manto azul. Sumergiéndome la cara contra las supernovas veo a los niños jugar a la rayuela, esperando el llamado de una madre para merendar. Amantes tirados en las plazas, creyendo en la eternidad de los ojos. Y yo desvanecida por el polen que larga el verano, que largan mis dientes perlados, los campos de flores que miran con ternura inexperta, alborotados por el calor sudan las palabras más lindas. Los días están acá para ser como los caramelos de limón, un menta cristal y en las penumbras, tal vez, un media hora.

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