A través del oleaje culminó expandiéndose, como un felino recién levantado de la siesta.
Las rocas polucionadas corrompieron mis pies, amalgamando entre sus raíces, aterciopeladas.
Cuando una bandada de aves chocaba contra esas nubes magentas.Miraste, hacía el cielo,
sonrojado como un pianista inexperto ante una sala colmada de gente.
Sentados en un segundo plano, solo pudimos balbucear seudónimos.
No fue necesario hablar más de ninguna tía estirada de la gran capital, ni decir la calor. Ya estábamos tan libres y estirados como esos gatos.
Entre los medanos corría un viento acuoso, con un poco de llovizna,con nenes escondiéndose bajo los pozos.
Y sin hablar, todo se perdía en desiertos, ahora amebas, por qué, no sé de amebas...sé de poetas.
pourquoi, no sabes de franceses.Ésto nos anexa, las células, como estrellas, porque fue río de golpe, consignamos a los colores. Pinceladas de cadáveres sobre ventanas tornasoladas.
El pintor de ojos de pá-ja-ro recordó que sus párpados ardían, su ropa superflua no era de jardín.
Fue bebiendo la sal para mojar sus manos, volver como árbol.
Entre el furioso rugir del mar, acontecía una palabra : Pour toujours été!
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